Se cumplen hoy 20 años del ataque subversivo perpetrado por el Movimiento Todos por la Patria (M.T.P.) contra el Regimiento de La Tablada. Era 1989 y la convulsión política era moneda corriente una vez mas en país. Con el inútil presidente Alfonsín al mando del país y el levantamiento de Aldo Rico en Corrientes, parecía que los fantasmas de la década del 70´volverían a azotar el país. No se tuvieron precedentes de medidas de violencia que el movimiento "carapintada" de Rico haya efectuado provocando muertos y heridos entre los civiles durante esa lucha por la dignidad de las Fuerzas Armadas.Sin embargo uno de esos fantamas reapareció en el M.T.P., comandado por el traidor a la Patria Enrique Gorriarán Merlo. Éste ex-guerrillero de las filas del E.R.P. se organizó junto con otros ex- guerrilleros y nuevos reclutas con la finalidad de tomar el mencionado regimiento. El plan era ni mas ni menos que al tomar el regimiento podrían llevar los tanques que allí se encontraban hasta la Plaza de Mayo y tomar el poder desde ahí. El sanguinario y subversivo fantasma ya tenía forma otra vez.
El ataque se perpetró sin piedad. Soldados, oficiales, suboficiales eran sorprendidos por el fuego enemigo a las 6:30 de la mañana de ese día. Los atacantes por su lado no tenían piedad de nada ni de nadie. Como en los tiempos del ataque al Regimiento de Azul o del Batallón 601, las balas enemigas cobraron la vida de muchos hombres que en servicio de la Patria morían sorprendidos. Parecía que el resultado sería favorable al mismísmo M.T.P., ya que inclusive habían tomado pabellones internos del cuartel, donde montaron puestos de ataque. Pero nunca contaron que el patriotismo de muchos que ese día se volvieron héroes sería la mejor arma de la gente del regimiento.
El ejército no demoró en reaccionar. Todos los que pudieron tomar las armas lo hicieron. Muchos de ellos inclusive con sus prendas de dormir aún puestas. Hubo un soldado que cumpliendo arresto por castigo tomó valientemente uno de los tanques y avanzó contra los vehículos atacantes sin piedad alguna, dejando así al enemigo sin movilidad. A muchos les volvió el panorama a la mente de lo que alguna vez fué Tucumán o Malvinas, o ambos. El coraje de esos recuerdos se hizo presente mas que nunca en los valientes defensores de todas las edades.
Sin embargo, el Ejército no estaba solo. La misma Policía Bonaerense rodeó la zona con la mayor cantidad de medios posibles para impedir el escape de los atacantes. Se mantuvieron firmes y feroces en el combate como verdaderos soldados mientras esperaban el apoyo exterior del Ejército que terminó de juntar una fuerza de 3.600 hombres.
30 horas duró el enfrentamiento en que resultaron 39 muertos entre ambos bandos. Los restos del regimiento evidencian la crudeza del combate. Cadáveres esparcidos por todo el lugar, restos de metralla, construcciones parcialmente destruídas, revelaban un paisaje desolador en el cual viejos fantasmas habían resucitado. Muchos ese día se hicieron héroes dando la vida por la Patria, muchos otros murieron en el intento de traicionar la misma. Un infierno desatado a pocos kilómetros de la Capital Federal era un panorama difícil de creer en tiempos de democracia.
La victoria fue del Ejército Argentino, producto de todo su heroísmo y coraje. La Subversión, encontró allí su tumba una vez más. Pero quizás nunca recibieron el correspondiente homenaje en tiempos de memoria, en tiempos donde consolidamos nuestro orden constitucional, en tiempos donde Gorriarán Merlo sobrevivió a ese enfrentamiento luego de su rendición y murió en libertad, sin penas por ese hecho. Esperemos un día tengan un merecido homenaje todos esos héroes que hoy no tienen donde ser homenajeados mas que en nuestro recuerdo.




